Durante décadas, la respuesta ante el estrés se explicó principalmente a través del modelo “lucha-huida” (fight or flight): ante una amenaza, el organismo se prepararía para enfrentarse al peligro o escapar de él
Sin embargo, esta teoría se construyó históricamente a partir de investigaciones centradas mayoritariamente en hombres, dejando en un segundo plano otras formas de respuesta al estrés que podían ser relevantes
Frente a ello, Shelley Taylor y su equipo propusieron el modelo “Tend-and-Befriend”, que plantea que, ante situaciones de estrés, muchas personas no solo reaccionan luchando o huyendo, sino también cuidando, protegiendo y buscando apoyo social
Tend hace referencia a la tendencia a cuidar y proteger a otras personas, especialmente en contextos de amenaza
Befriend alude a la búsqueda de alianzas, redes de apoyo y vínculos sociales como forma de afrontar el estrés
Este modelo permitió abrir una mirada crítica sobre los sesgos de género en la investigación psicológica, mostrando cómo algunas teorías aparentemente universales pueden estar condicionadas por quiénes han sido estudiados y qué respuestas se han considerado legítimas
Desde la intervención social y comunitaria, esta reflexión resulta clave: las respuestas al estrés no pueden entenderse únicamente desde lo individual o biológico, sino también desde los roles de género, las relaciones de cuidado, las redes comunitarias y las condiciones sociales que atraviesan la vida de las personas
Porque cuidar, pedir ayuda o apoyarse en otras personas no es una respuesta “menor” ante el estrés: también puede ser una estrategia de supervivencia, resistencia y sostenimiento colectivo
Repensar los modelos clásicos también es una forma de hacer ciencia más justa, situada e inclusiva
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